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SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN TLACOLULA

 

        

Antes de la restauracion                                         Despues de la restauracion

 

La restauración del hermoso órgano colonial del siglo XVIII de Santa María Tlacolula, una población situada al oriente del Valle de Oaxaca está concluida. La primera fase, que incluyo la restauración de la caja y las flautas decoradas de la fachada fue supervisada por el restaurador oaxaqueño Eric González Castellanos. La segunda fase, la restauración del mecanismo del órgano, que estaba a cargo del equipo de trabajo del Taller Gerhard Grenzing, localizado en El Papiol, España, dio inicio en octubre de 2013 y finalizo a mediados de febrero de 2014. El 23 de febrero se llevó a cabo la reinauguración del órgano dentro del marco del Décimo Festival Internacional de Órgano y Música Antigua.

Anteriormente, el estado de Oaxaca contaba con siete órganos restaurados. sin embargo, éste es el primer proyecto de restauración organizado por el IOHIO. Desde hace años hemos contemplado la posibilidad de restaurar algún órgano histórico en la entidad, pero creíamos que en primer lugar era necesario conocer los instrumentos más a fondo. Para lo cual, hemos trabajado estos últimos 13 años en documentar, conservar y analizar los órganos históricos y organizado conciertos e impartido clases de teclado a jóvenes estudiantes. También hemos desarrollado actividades como conferencias, publicaciones, grabaciones y por supuesto nuestros festivales, encaminados a dar a conocer estos instrumentos y crear una mayor conciencia sobre su importancia. Creemos que finalmente llegó el momento de volver a la vida a un órgano barroco más en el estado de Oaxaca.





 

ACERCA DEL ÓRGANO

De acuerdo con documentos resguardados en los archivos del templo de Tlacolula, el órgano fue construido en 1791 por el maestro organero Manuel Neri y Carmona con un costo de $700 pesos, más $200 pesos adicionales que cubrieron el costo del dorado. Cabe señalar que una de las flautas más altas de la trompetería interior tiene una inscripción grabada con la fecha “1666”; además se encontraron cruces maltesas en varios tubos del interior. Estas cruces se asocian a un periodo de gran influencia dominica en Oaxaca que inicia en el siglo XVI y corre hasta mediados del siglo XVIII a partir del cual, comienzan a desaparecer conforme esa influencia empezó a decrecer. Se sabe que los últimos órganos oaxaqueños que presentan cruces maltesas datan de la década de 1740, por lo que se asume que la tubería del órgano de Tlacolula fue construida en una fecha anterior a la caja de 1791.

La tubería del órgano es homogénea y parece haber sido reciclada de un instrumento más antiguo, ya que $700 pesos en el siglo XVIII no bastaba para financiar la construcción de un órgano completo. Sin embargo, eran suficientes para cubrir el costo de la caja, los fuelles y el mecanismo interior. De acuerdo con lo señalado, es posible aseverar que el órgano de Tlacolula posee la tubería completa más antigua entre los órganos barrocos del estado de Oaxaca, capaz de producir un sonido similar al generado por un instrumento del siglo XVII.

La caja del órgano de 1791 posee un patrón decorativo anacrónico, ya que se hizo del estilo barroco cuando dicho estilo prácticamente se había extinguido. Para ese tiempo, la decoración de las cajas de los órganos se dejaba en un tono natural o se pintaba en uno o a veces dos colores discretos, de acuerdo con la estética neoclásica. Los mascarones pintados en los tubos de la fachada también siguen un estilo decorativo anacrónico que dejó de usarse desde mediados del siglo XVIII en Oaxaca. Su fina ejecución y sus expresiones individualizadas dan continuidad a la tradición barroca pero contrastan drásticamente con las expresiones feroces de los mascarones típicos de finales del siglo XVII y principios del XVIII que podemos encontrar tanto en órganos mexicanos como europeos.