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CATEDRAL DE OAXACA


        Fotos David Hilbert                                                                      

 

EL ÓRGANO HISTÓRICO DE LA CATEDRAL DE OAXACA

El órgano de la Catedral de Oaxaca fue precedido por al menos dos instrumentos. Éste fue construido en 1712 utilizando algunos tubos del instrumento anterior, de 1570. Desde entonces ha sido modificado varias veces. Estos cambios lo habían alejado paulatinamente de su carácter original, pero a partir de la información disponible en el momento de su reconstrucción en 1997, se ha buscado devolverle en lo posible su estado original. En 2002 se encontró en el Archivo Histórico de Notarías de Oaxaca el contrato de construcción de 1712, que permitió aclarar los detalles de su disposición y decoración.

La Villa de Antequera, nombre original de la ciudad de Oaxaca, fue a partir de 1535 la tercera diócesis erigida en la Nueva España. Se tiene noticia de que hacia 1544, en el edificio que ocupaba la primera Catedral (se desconoce su localización exacta), existía un órgano, probablemente un órgano procesional de 2´ (pies). Debió venir de España, de la Ciudad de México o de Puebla, ya que en ese tiempo no hubo talleres de organería en Oaxaca. Una vez que la Catedral se fincó en su actual lugar, el organero español Agustín de Santiago fue comisionado de la Ciudad de México para construir en 1569-1570 un instrumento de mayor tamaño acorde con las crecientes demandas musicales, aunque también se conservó el órgano pequeño. Hasta principios del siglo XX, siempre hubo al menos dos órganos en la Catedral, colocado el de mayor tamaño del lado derecho del altar mayor (Epístola) y el más pequeño del lado izquierdo (Evangelio), ambos sobre la galería del coro.
El contrato de construcción ya mencionado indica que el organero Matías de Chávez, originario de Puebla pero quien ejerció su profesión en Oaxaca, lo construyó entre 1711 y 1712. El costo fue relativamente bajo (2000 pesos) y el trabajo de corta duración (10 meses). El documento especifica que los tubos de tres registros pertenecientes al órgano anterior—los flautados de 8´ y 4´ y el tapado de espigüeta–-serían reutilizados en el nuevo instrumento. Se requieren cinco registros nuevos—docena, quincena, veintidocena, lleno (mixtura) y un bardón de madera tapado—así como la caja de vientos (secreto) y los fuelles. El contrato también estipuló que la mano de obra sería de la mayor calidad, como debía corresponder al tercer centro de actividad musical más importante de la Nueva España después de las Catedrales de la Ciudad de México y de Puebla.    

Según el contrato, la caja estaría ricamente tallada y dorada sobre un fondo de color verde. La magnífica sección superior prácticamente se conserva intacta y puede admirarse hoy día en todo su esplendor. Sin embargo, la sección inferior fue reconstruida en varias ocasiones y no se conserva nada original. Puede suponerse que debió haber estado muy decorada como las cajas inferiores originales de los órganos de la Basílica de la Soledad en la ciudad de Oaxaca (1686) y de Santo Domingo Yanhuitlán en la región de la Mixteca Alta (ca. 1700). Estos tres órganos forman parte de un mismo grupo, ya que fueron construidos en la misma época, poseen la misma monumentalidad y se ubican en templos de la misma importancia. Un tubo antiguo almacenado dentro de la caja del órgano de la Catedral conserva restos de color verde, dorado y negro, lo que da una idea del aspecto opulento que debió haber tenido la fachada del órgano.   

En 1716, el organero Marcial Ruiz Maldonado, que como Chávez era originario de Puebla pero trabajaba en Oaxaca, añadió dos registros no especificados al órgano y construyó otro órgano de tamaño mediano para reemplazar el viejo instrumento procesional. Dos proyectos de esa envergadura hechos en tan corto periodo significaron un gasto fuerte para la Catedral, pero había riqueza en Oaxaca y la producción de música de alta calidad era una prioridad. En 1758 se añaden dos registros de lengüetería, el clarín y la trompeta real, para completar un total de doce registros que dieron al órgano su mayor esplendor. Entre los Maestros de Capilla de la época, destacan Manuel de Sumaya (1745—1755) y Juan Mathías de los Reyes y Mapamundi (1756—1765, 1768—1779). Un acervo significativo de partituras del siglo XVIII, incluyendo obras suyas, se conserva actualmente en el Archivo Histórico del Arquidiócesis de Antequera Oaxaca (AHHAO) en la Catedral.     

Hasta principios del siglo XX, los libros de cuentas de la Catedral registran múltiples intervenciones efectuadas en el órgano, generalmente relacionadas con el desgaste cotidiano y los daños causados por temblores. En 1907-1908 Sebastián Campelans desmanteló el órgano secundario de 1716, incorporó varios de sus componentes al órgano grande de 1712 y lo trasladó de su lugar original del lado derecho del coro alto a la posición central que ocupa actualmente. Pocos años después en 1911-1912, Tomás Ríos instaló un nuevo secreto, otro tablero de reducción, un nuevo teclado y las flautas canónigas de la fachada, además de aumentar la altura de la base en 70 cm para resaltar el instrumento al centro del coro. Fue probablemente durante esta intervención que se reconstruyó la caja inferior y se redujo la acción de los registros a tan solo seis hileras no divididas. Esta “modernización” del órgano borró su carácter dieciochesco y complicó su posterior reconstrucción. A partir de los años 1950, fue suplido por un instrumento electrónico Hammond, debido en gran parte a la carencia de fuellero, ya que la paga era muy baja, y luego por la suspensión de la plaza de organista titular.
El órgano estuvo abandonado hasta que en 1997, gracias a la iniciativa del sacerdote Fernando Vásquez Núñez y al apoyo financiero de Fomento Social Banamex, la asociación Órganos Históricos de México se encargó de su reconstrucción. La organera Susan Tattershall diseñó y supervisó la reconstrucción a pesar de contar con pocos datos técnicos e históricos. El contrato de 1712 no se había encontrado todavía y se creía que el instrumento había sido construido en 1690, debido a una inscripción en una placa colocada dentro de la caja en 1957 (y que resultó no corresponder). Se aprovecharon los órganos españoles y oaxaqueños de ese periodo como modelos en la reconstrucción de los componentes dañados.

Todos los tubos originales fueron utilizados durante la reconstrucción. Aunque muy alterados, eran homogéneos y puede suponerse que pertenecían al órgano de Chávez de 1712. Un total de 330 tubos nuevos fueron construidos por Pascal Boissonet, utilizando material antiguo y nuevo con el fin de recrear los registros apropiados para un instrumento del siglo XVIII: quincena, diecinovena, lleno, trompeta real, corneta, pajaritos y tambor. Los tubos de la fachada son los originales, aunque su policromía original fue removida durante los siglos XIX o XX cuando gran parte de los templos de Oaxaca fueron redecorados en el estilo neoclásico. La caja inferior, así como buena parte de los componentes interiores de madera, fueron severamente dañados por la polilla, por lo que se reconstruyeron en madera de cedro rojo. En una fotografía de principios del siglo XX, se observan esculturas de ángeles trompeteros que alguna vez posaron encima de las torres. Las dimensiones actuales de la caja son 6.48 m de altura, 4.83 m de ancho y 1.07 m de profundidad.
El teclado de 56 notas de 1912 fue remplazado por un teclado más tradicional de 45 notas y un sistema mecánico que incluye la octava corta, registros divididos, acción suspendida y tablero de reducción. Asimismo, se restauró el diapasón original de 392 Hz, deducido a partir de la longitud de los tubos de la fachada, así como el temperamento mesotónico. Sin embargo, con el fin de aminorar la resistencia en la iglesia a los cambios efectuados, se decidió incluir dos notas en el agudo para llegar a un total de 47 notas y afinar el órgano en 1/6 en lugar de 1/4 coma mesotónico, con el fin de facilitar la transposición a otras tonalidades.
El secreto de 1912 era de buena calidad y fue reutilizada, aunque se tuvo que ajustar las perforaciones para corregir el curioso arreglo de los tubos—los graves colocados a la derecha y los agudos a la izquierda. Este arreglo se debió probablemente a un hoyo en el piso del lado derecho del órgano, que sólo permitió afinar el instrumento y darle mantenimiento desde el lado izquierdo. La abertura superior de la escalera de piedra original no se había cerrado, de modo que, cuando el órgano se colocó en el centro del coro alto, estaba situado parcialmente sobre ella. Una vez sellada, el acceso al interior del órgano fue posible por ambos lados. A pesar de los ajustes hechos a las perforaciones en la mesa del secreto, no se pudo corregir totalmente la distribución irregular de los tiradores de los registros. El fuelle tipo reserva alimentador de 1908 se reconstruyó tal cual era. Los fuelles cuneiformes hubieran sido más apropiados históricamente, pero el espacio del lado derecho del instrumento era demasiado restringido. Se instaló un ventilador eléctrico aunque el órgano puede ser accionado manualmente. La presión del viento actual es de 81 mm.
Desde el año 2000 el Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca, A.C. supervisa el mantenimiento y la reparación del órgano. Un estudio de Ryszard Rodys sobre los organistas y organeros de la Catedral de Oaxaca puede consultarse en: “Órganos, organeros y organistas de la catedral de Oaxaca,”

Cicely Winter